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U2 y el IEM

IEM, o in ear monitor, es una forma de monitoreo para situaciones de música en vivo que U2 ha usado desde (si no mal recuerdo) PopMart ZooTV Tour cuando los monitores en el escenario desaparecieron.

Era muy común ver fotos de Adam Clayton sin los monitores o con éstos colgados sobre el cuello (tal vez se estaba acostumbrando o tal vez no le gustaban). Las dos grandes ventajas son de espacio, ya que los escenarios quedan con mucho mayor espacio (los monitores convencionales son del tamaño de amplificadores medianos y, en ocasiones, se colocan tres: frente, izquierda y derecha) y, hasta cierto punto, económica, ya que, si bien el sistema de transmisión y recepción no son económicos, la durabilidad, ligereza son superiores, así como el hecho de no tener que transportar, cargar, colocar y retirar kilos y kilos de monitores cada noche de concierto.

Foto: Bono con monitores de oído, Adam sin ellos.

 

Los monitores, al ser personales e individuales (incluso moldeados dentro del mismo canal auditivo del usuario), permiten que cada integrante del grupo tenga su propia mezcla de audio y por eso, cuando se liberar grabaciones IEM, existen diferentes versiones:

Edge Mix (usualmente, con la guitarra más presente)

Bono Mix (voz, guitarra y ritmo, poco bajo)

 

Un aspecto extra, que es un efecto secundario del uso de los IEM y que U2 utiliza desde Elevation Tour, es un sistema de conteo, metrónomo e instrucciones durante todo el show en el que se les indica, principalmente a Bono y Edge cuando comenzar a tocar, cantar, hacer un cambio, una pausa o el final de una canción. Esto disminuye muchísimo la posibilidad de incluir snippets o improvisar o extender canciones sin embargo cuando antes, la señal inequívoca de “voy a ignorar el metrónomo o las instrucciones de tiempo” era quitarse los monitores de oído y hacer lo que les diera en gana, me parece que actualmente el conteo, el monitoreo, los intros que ayudan a Larry a mantener un ritmo constante están controlados o, dicho de otra forma, se activan y desactivan manualmente y el “narrador” está pendiente de la ejecución de la banda en todo momento, porque hay ocasiones que, comparando grabaciones IEM de este tour más reciente, no todo ocurre exactamente igual y Bono sí tiene mucha más libertad y flexibilidad de modificar, extender, repetir, recortar partes.

Las mezclas de The Joshua Tree Tour 2017 me han impresionado porque, escuchando la increíble grabación de Berlin todo indica que ahora existe una mezcla estéreo, cuando en Popmart y Elevation Tour eran exclusivamente mono y, he notado muchísimos detalles de mezcla y efectos en vivo que, estando en el concierto, no escuché a detalle. No es inusual que haya mezclas, paneos o aplicación de efectos en conciertos, Robert Plant activa o desactiva sus efectos de delay o echo el mismo, pero es más interesante y habla bastante del cuidado que se ha puesto en la producción del show cuando estos efectos ocurren casi de manera transparente.

En el IEM de Berlin 2017 se pueden escuchar instrucciones como:

Bono 2, 3, 4

Band 2, 3, 4

Ending 2, 3, 4

Verse 2, 3, 4

En las grabaciones de Elevation Tour en las que se comenzó a utilizar el conteo, el shaker presente durante toda la canción, las indicaciones del “narrador” y U2 apenas se adaptaba, se puede notar y escuchar la resistencia que tenían la cambio y una notable pérdida de soltura y liberad musical y de ejecución, mucho más durante los primeros shows de la gira. Basta comparar el show en Irving Plaza contra los 10 primeros shows de la gira para notar como, principalmente Bono, se nota más concentrado en poner atención y escuchar sus instrucciones, que en dar el show al que está acostumbrado a dar.

Actualmente, tanto U2 como sus ingenieros de sonido han logrado un manejo excepcional del metrónomo, instrucciones e improvisación necesarias e indispensables en shows en vivo.

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Michael Hutchence: 
The Last Rockstar, con aparición de Bono

Documental sobre la vida y muerte de Michael Hutchence, tomando como pretexto el vigésimo aniversario de su muerte el próximo 22 de noviembre de 2017.

Es de hacer notar que los miembros de INXS se distanciaron del documental ya que no fueron consultados o invitados a participar en él:

Universal Music Group, Petrol Records and the members of INXS have today confirmed that they were never approached for their opinion, consultation of the content, participation or comment in relation to the Michael Hutchence documentary on the Seven Network.”

 

Fuente: https://www.nowtolove.com.au/celebrity/tv/michael-hutchence-the-last-rockstar-documentary-41877

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Discothéque: un asalto a los sentidos

Recuerdo la semana en la que se anunció que MTV estrenaría el “nuevo video de U2”. Fue tal la euforia que ese día falté a la facultad para poder disfrutar de la primicia. En aquella época no teníamos video ni audio en alta resolución y mi opción era ver la transmisión por Multivisión con una calidad digamos que aceptable y con un sólo canal de audio. Y cuando digo un sólo canal, no hablo de sonido monoaural, porque recuerdo que cuando MTV transmitía el video de Hotel California, versión Unplugged, sólo se escuchaba uno de los dos solos de guitarra, ya que cada uno estaba de un lado del espectro estéreo. De hecho parecía que Joe Walsh estaba payaseando sin tocar.

Pero volviendo al tema, recuerdo también no estar familiarizado con la situación de horarios en EEUU (East Coast, West Coast) y tener que esperar otra hora para poder ver el video.

Y entonces el breve anuncio: -Video nuevo-.

Recuerdo empezar a ver la bola disco de espejos en pantalla, escuchar el sonido de guitarra ultra procesado y la voz doble de Bono, en registros alto y bajo, después ver al grupo parados, espalda con espalda y notar su nuevo aspecto, no tan extraño ni tan alejado de lo esperado. Hasta ahora, todo bien.

Pero entonces, tres cosas llamaron mucho mi atención:

1) ver los movimientos de Bono, similares a un gorila, moviendo los brazos, aventando la cámara
2) la guitarra de The Edge, cubierta de espejos, como bola disco, y que fue una de las primeras guitarras extrañas o personalizadas que le había visto
3) justo después de esta escena, puse atención a la letra y escuché la nefasta frase “you know you’re chewing bubble gum”

Fue la letra la que me golpeó más fuerte: en este momento, son contexto, sin información, sin idea de lo que sería la gira PopMart, escuchar esa frase en una canción de U2 fue como una cubetada de agua helada.

¿En serio, “sabes que estás mascando chicle”? Por mi cabeza pasaron tantas letras memorables, hasta inolvidables, profundas e inteligentes en la discografía de U2, y hasta otras banales pero ninguna como esta.

El video siguió avanzando y llegaron las imitaciones o “tributos” a John Travolta, con la vestimenta blanca con camisas negras debajo y todos, menos Larry (serio e inmóvil como de costumbre) sonriendo y pasando un buen rato.

¿Bono vestido como policía? Ok, no tiene nada que ver con la letra pero, para este punto eso ya no tenía ningún sentido. Casi nada lo tenía. La decisión de filmar con un fisheye y distorsionar al grupo ópticamente, y no sólo sónicamente, fue ligeramente creativo y simbólico.

Y entonces llegó el break y escuché el sonido de guitarra más horrendo, deliberadamente molesto, incómodo y desagradable (ya no conozco más adjetivos para indicar que algo es feo).

Después, unas tomas “aéreas” mostraron el piso con focos de colores, haciendo referencia a la pista de baile en Saturday Night Fever y, si lo visual te empujaba violenta y descaradamente a los 70s, el sonido te disparaba decididamente al futuro, y uno no muy placentero o tranquilo, por cierto.

Las imágenes de la bailarina retorciéndose sin ritmo aparente sobre los 4 músicos de la banda intercaladas con la cara de Bono, con su gorra de policía y sus Ray Ban oscuros, con la boca abierta en postura de grito, y The Edge rociando enjuague bucal dentro de su boca casi me hacían detener el video que había grabado hacía ya varias horas y que estaba, seguramente en su décima reproducción.

Pero escuché el segundo break (“love, heaven in your heart…”, más melódico y más familiar y decidí esperar.

La secuencia de Adam sentado en el piso, con la bola de disco reflejando luz sobre él podía ser una excelente imagen artística. Seamos honestos, Adam es demasiado cool.

Y comenzaron los “ah ah ah” posteriores a la frase “well, you know there’s something more, tonight, tonight, tonight…” con esas rápidas imágenes de resumen, donde ves varias capturas previas del video.

Y lo que ví a continuación fue algo que me hizo abandonar a U2 durante casi un año:

Edge entra a cuadro vestido de motociclista y luego la toma superior se abre para mostrar al resto del grupo llevando su tributo a Village People a la máxima expresión, con cada uno de ellos disfrazado.

No me importó ver que tan en serio se lo tomaba Bono.

No me importó ver que Edge parecía estar disfrutando el momento.

Tampoco me importó ver que Adam, con todo y su factor cool, había participado en esta atroz decisión.

Ni siquiera, ver a Larry finalmente riendo de nervios (¿quién no?) y mostrando una pizca de participación me ayudó.

En conclusión, detesté el video a niveles insospechados. En este momento yo no quería saber de ironía, de burlas al capitalismo, de shocks culturales y musicales. Yo esperaba la continuación al Zooropa, esperaba un single similar a Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me.

No podía creer que la banda y el vocalista que me habían platicado sobre The Fly, sobre The Unforgettable Fire, la banda que me había capturado a tal grado que escuchaba el Achtung Baby de forma obsesiva, todo el día, todos los días, la banda que había escrito una canción tan sencilla y a la vez poderosa y compleja como Exit, me hubiera traicionado así.

No podía ni me interesaba entender las supuestas capas, explicaciones, justificaciones, ideas o conceptos del video. Pensaba (y aún pienso) que la música te atrapa o no, no necesita explicaciones, no necesita instrucciones, y en este caso, mi caso muy personal, U2 falló total y absolutamente.

Como comparación, no necesité ninguna instrucción o indicación para entender el cinismo y el anticulturalismo en el video de The Fly, no necesité ninguna explicación al ver el video de Stay y que, aunque es memorable, la música sobrepasa los visuales total y absolutamente y es un deleite escucharla en sus diferentes versiones, tampoco necesité de justificaciones para disfrutar el video de New Year’s Day y ninguno de los videos anteriores de U2, incluido el anti-video de Numb (que me encanta), me dejaron molesto, con sensaciones de traición e indignación tanto por las imágenes y por la letra.

Después de ver este video, llegaron los otros singles en video a MTV: Staring at the Sun, Last Night on Earth y no fue hasta Please que me interesó volver a ver y a escuchar lo que U2 tenía que ofrecer. Pasó mucho tiempo para que yo escuchara el álbum POP completo y que me volviera a interesar todo lo que estaba sonando y ocurriendo en la recién creada (o más bien, explotada) Internet.

Aún me cuesta algo de dificultad ver el video de Discotheque sin sentir algo de náuseas, pero ahora, y con el contexto del tour y de todo lo que U2 pretendía lograr, resulta menos doloroso y ridículo, pero en su momento, fue justo el momento en el que decidí tomar el primero de varios distanciamientos con la banda.

Si te atreves, aquí está el video.