The Blackout: análisis

Si hay algo que no se le puede criticar a U2 es carencia de melodía en sus canciones. Siempre está ahí de una u otra manera: guitarras, voces, teclados. Es muy reconfortante escuchar que The Blackout continúa con la herencia.

Sin embargo, es extraño que el instrumento más melódico en una canción sea el bajo. Hurra por Adam Clayton y sus gustos por el reggae y la música dance.

Me resulta impresionante la increíble línea de bajo en The Blackout: presente en todo momento (Easy on me now…), puntualizando el ritmo (cada golpe de tom tom que Larry toca, Adam está ahí dándole timbre y tono, llenando los espacios durante los últimos 15 segundos en el video musical), con una melodía ascendente y con golpeteos rítmicos que a veces se le escuchan a Adam únicamente en concierto.

Qué lejos hemos llegado de aquellos “three chords and the truth” cuando ahora tenemos tres o cuatro secciones en una misma canción, el famoso breakdown o pausa  (que ya es marca registrada en el 80% de los singles de U2 desde 1991 a la fecha), percusiones digitales, evocativas de la música disco. Y todo esto en un single de U2.

El segundo elemento más sorprendente es la voz de Bono, rejuvenecida unos 20 años (aunque creo que sólo es gracias al descanso y no mediante trucos de estudio). Con algunos ecos a Discothèque, Mysterious Ways y Electrical Storm, Bono regresa con un sonido extrañamente juvenil (hasta cierto punto engañoso a quienes hemos escuchado grabaciones del TJT Tour) y algo que, aparentemente aprendieron muy bien en NLOTH, armonías vocales. Otro truco muy efectivo que no es nuevo en la discografía de U2 es escuchar a Bono duplicando su voz a la Jim Morrison una octava arriba durante el coro:

Go easy on me, easy on me brother

Go easy on me, easy on me now…


Blackout, it’s clear, who you are will appear

Blackout, no fear, so glad that we are all still here

La letra me resulta extraña debido a la yuxtaposición de temas políticos con nombres genéricos:

Statues fall, democracy is flat on its back, Jack

Pero puede interpretarse como una comunicación de uno a uno: Bono se dirige a tí (eso si te llamas Fred, Ned, Jack o Zack).

El manejo del ritmo que últimamente despliega Larry Mullen Jr. también es sorprendente. La forma en que acentúa las pausas, los matices en los toms toms antes de cada pausa, y su famosa combinación del tom de piso más la tarola le brinda un sonido mucho más explosivo y memorable a este sencillo. War y sus partes de batería cuasi militares, sin cambios y brutales ya quedaron lejos. Ahora Larry es un verdadero baterista, creativo, inventivo, multifacético. Simplemente, la forma de salir de la pausa después de la línea “so glad that we are still here” muestra la solución a un problema entre Larry y Adam como no se había escuchado antes: los dos salen de la típica zona de confort únicamente enfatizando el compás y ambos despegan de manera fabulosa.

Irónicamente, The Edge es quien menos luce durante el single (si no estás viendo el video, claro está). Edge abusa un poco de los efectos digitales y del multitracking para hacer sonar sus partes musicales aún más rockeras y se vuelve más dependiente del sonido que de la melodía o los cambios de acordes, pero con poca propuesta musical al grado que en varias partes, Edge está tocando las mismas melodías que Adam y se escuda por completo en la textura dejando de lado su faceta creativa, al grado que este single no tiene solo ni una parte de guitarra verdaderamente memorable. Los sonidos son más que adecuados, pero Edge pudo hacer mucho más con ellos para destacar. No digo que esto sea malo, sólo es algo a lo que yo no estoy acostumbrado. Pero si Edge tenía que hacerse a un lado para dejar brillar a Adam, fue una excelente decisión.

El intro del single me permite especular que será el tema con el que el disco iniciará, ya que con su inicio gradual típico de U2 (Zoo Station, Discothèque, Beautiful Day) cumpliría esa función a la perfección.

Nuevamente podemos confirmar que U2 sabe la receta perfecta (fórmula dirían algunos) para escribir canciones épicas para conciertos. Me puedo imaginar los brincos, aplausos y gritos del público escuchando esta canción en vivo.

U2 y yo hemos tenido un distanciamiento de varios años, pero finalmente, tras escuchar NLOTH y SOI con atención y paciencia puedo aceptar que U2 está en una época increíblemente madura, musicalmente hablando y me agrada bastante.

Y por si aún no lo has escuchado:

Go, easy on me, easy on me, brother
Go easy on me, easy on me now

2 opiniones en “The Blackout: análisis”

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