A Sort of Homecoming…indeed

Sí, nunca olvidaré el nervio previo al 14 de mayo del 2011…

Acordarme de mi primer exposición a la que, a la postre, sería mi banda favorita me remonta a 1995. A mis escasos 3 años (me acuerdo gracias a mi memoria eidetica o mejor dicho en este caso, selectiva) la primera canción que escuché, sin razonar 100% que banda la tocaba, fue “Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me”. Sí, del soundtrack de Batman Forever (o eternamente) una película que ubicaba gracias a la sobrexposición a los juguetes de la misma y los comerciales de aquella época con la canción en cuestión.

De eso fueron pasando varios años más escuchando a lo lejos a U2 gracias a mi hermano, reconociendo ciertas canciones y evidentemente, desarrollando un gusto muy profundo por las canciones de esta legendaria banda. Pasó demasiado tiempo, hasta el “How to Dismantle an Atomic Bomb” que me encontró de nuevo U2. Fue en aquel lejano 2005, que las canciones de U2 se convirtieron en una manera de superar mis problemas y de sobrevivir a mi adolescencia. Estrictamente, rolas como “Miracle Drug”, “Original of the Species” y “Yahweh” definieron esos años  y fueron un motor para adentrarme directamente a la discografía completa de U2, logrando sentirme todavía más identificado con las canciones de esta banda.

Pasan los años y mi fanatismo por U2 seguía intacto a pesar de las múltiples facetas musicales por las cuales, naturalmente, uno va pasando en la adolescencia. Sobrevivo la adolescencia de la mano de los pasajes tan increíbles que Paul, David, Larry y Adam hacían que imaginara en mi mente escuchando sus temas, sin duda, escuchando a U2 me sentía más en casa que en ningún otro lado.

Después de cambiar mi vida, me llega una oportunidad única de la mano de la persona que me hizo fan de la banda; mi hermano. Un día 13 de Mayo me informa que al otro día teníamos un concierto en el Estadio Azteca. No asimilaba la emoción, no asimilaba nada hasta el momento en el que la banda bajó los escalones del Estadio Azteca (casa de algunas de las emociones más padres que he tenido en la vida dadas a mi afición por el América) al ritmo de “Space Oddity”. Nada fue igual desde ahí. Ese concierto me hizo vibrar como nada en la vida lo había hecho, hizo que viviera una emoción única que solo U2 ha ocasionado en mi vida. Es ahí donde me di cuenta que, no importaba lo que pasará cada año, U2 será el máximo referente en el soundtrack de mi vida.

¿A qué voy con todo esto? Como fan de U2 de varios años (no tantos como debería) me doy cuenta que esta banda te encuentra. Tu no buscas a U2, al menos en mi experiencia no fue así. Las canciones te llegan en el justo momento en el que te tienen que llegar. No importa si es Beautiful Day en un día verdaderamente increíble o Stuck in a Moment mientras pasas una crisis personal, al final del día, pocas bandas tienen el impacto que tiene U2 para cambiar a las personas.

Bien decía Bono: “La música puede cambiar al mundo, porque puede cambiar a las personas” y creanme, vaya que me cambió.

Y sí, este 3 y 4 de octubre es completamente “A Sort of Homecoming”…nos vemos en el Joshua Tree Tour 2017.

Tacovox

2 opiniones en “A Sort of Homecoming…indeed”

  1. Hola!!
    Sabes? tu historia es muy parecida a la mía. Al igual que Tú, yo conocí a U2 con Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me. Que manera tan bella de contar tu amor por la banda. Y tienes toda la razón, U2 te encuentra, yo jamás fuí en búsqueda de ellos, iban apareciendo en mi vida, de alguna u otra manera, y ahora, junto a mi esposa y mi hija, esos cuatro irlandeses también forman parte de mi corazón.

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