Bien dice el dicho que nadie es profeta en su tierra y U2 no es la excepción. De acuerdo con un reportaje del diario The Guardian, la banda irlandesa –que sin problemas llena estadios alrededor del mundo y cuyo alcance cultural es tan amplio como el escenario que montaron para la gira 360– no recibe el merecido reconocimiento en su país de origen; no hay aeropuertos, calles o recintos que lleven el nombre de la agrupación o de sus integrantes y mucho menos alguna estatua que conmemore su éxito para la posteridad.

Al dar una vuelta por las calles de Dublín, Dean Van Nguyen, autor del artículo, nos relata que en la ciudad natal de U2, no se ven imágenes de Bono, Adam Clayton, The Edge o Larry Mullen Jr; es más común encontrarse coloridos graffiti con mensajes como “Bono is a Pox” (Bono es una molestia); además de que en los pubs locales, los parroquianos suelen expresarse mal del grupo y atacarlo, en especial a Bono y su labor altruista.

“No nos agradan porque les ha ido bien”, comentó Karl Devereux. “No son los Dubliners, los Pogues o incluso los Cranberries, ellos no eran tan grandes, pero a U2 ha ido demasiado bien”.

Tales demostraciones de desagrado pueden tenter una base cultural:¿Es posible que a los irlandeses no les guste U2 porque están predispuestos a sentir envidia y resentimiento de las personas que logran un cierto nivel de éxito? Harry Browne, autor de The Frontman: Bono (In the Name of Power) cree que esta teoría es cierta.

Otra de las posibles razones de dicho sentimiento nacional puede ser el nombramiento honorario de Bono como Caballero de La Corona Británica, el cual ha sido considerado por sus compatriotas como una verdadera traición y sus lazos con presidentes, dignatarios y representantes del poder de otros países con mejor situación económica que la de Irlanda.

Sin embargo, es posible que el odio de los irlandeses por U2 tenga más que ver con razones más terrenales: el pago de impuestos. En 2006, la banda mudó sus negocios a Holanda, país en el que los impuestos por regalías son más favorable para los artistas.

Y a pesar del mencionado desagrado de sus compatriotas por la banda, el show de U2 que se llevará a cabo en el estadio de Croke Park espera una asistencia de 73,500 personas, quienes, aunque corearán sus canciones, no podrán hacer cambiar de parecer a una nación cuyo lazo con la banda se encuentra fracturado.

Fuente: The Guardian.

Foto: U2.com