Un día como hoy de 1985 se realiza simúltaneamente dos conciertos en paralelos en el estado Wembley de Londres y el John F. Kennedy de Filadelfia, mostrando el poderío y el alcance del Rock n´roll para una causa humanitaria.

La iniciativa había sido de Bob Geldof, junto al promotor Harvey Goldsmith y Midge Ure convocando a grandes estrellas de la escena del Rock como: Elvis Costello, Nik Kershaw, Sade, Sting, Phil Collins, U2, Bryan Ferry, Paul Young, Bryan Adams ,The Beach Boys, David Bowie, The Pretenders, Madonna, Simple Minds, Dire Straits, Elton John, The Cars, Led Zeppelin, Queen, Kenny Loggins, Wham!, Tears for Fears, Run DMC, Black Sabbath, Ozzy Osbourne, Neil Young ,The Who, INXS, Tom Petty & The Heartbreakers, Paul McCartney, Reo Speedwagon, Mick Jagger, Judas Priest, Duran Duran, B.B King, Tina Turner, Bob Dylan, Keith Richards, Boy George, The Temptations por sólo mencionar a algunos.

El resultado fué la reacudación de cerca de 100 millones de dólares para combatir la hambruna en África y los momentos inolvidables que nos regalaron éstos grandes artistas sobre el escenario visto por millones de personas al ser transmitido vía satélite a 72 países.
Todo se ha dicho ya de este gran festival que hasta la fecha no ha sido igualado pero aquí yo les comparto un texto de Emilio de Gorgot referente a la presentación de U2 aquel 13 de julio de 1985 en el estadio de Wembley, Inglaterra.

U2:El primer momento verdaderamente épico del Live Aid.

U2 ya eran bastante conocidos a ambos lados del Atlántico, aunque estaban en ascenso y aún tenían que acostumbrarse a tratar con las grandes estrellas del negocio, lo cual produjo anécdotas hilarantes, como cuando Bono conoció a Freddie Mercury entre bastidores. La homosexualidad de Mercury era un secreto a voces en el negocio, pero el inocente Bono esperaba encontrarse con un rockero estándar, así que no dio crédito cuando Freddie empezó a coquetear con él, preguntándole juguetonamente sobre la forma de pronunciar su nombre (el irlandés recordaría después que pensó «¡Wow, este tipo es realmente amanerado!»). Se vio casi acorralado por Mercury: «yo estaba contra una pared, y él apoyó una mano en la pared y empezó a charlar conmigo como si le estuviese hablando a una chica». Sin salir de su asombro, el vocalista de U2 comentó la anécdota a otros que circulaban por allí, que se reían de su candidez, diciéndole: «bueno, ¿qué esperabas? ¡Su grupo se llama Reina!».

Retomando el concierto, desde el momento en que empezaron a tocar «Sunday Bloody Sunday» quedó claro que en 1985 U2 estaban a la vanguardia: sonaban a algo distinto y fresco, consiguiendo que otros artistas del Live Aid pareciesen repentinamente pasados de moda. Pero su actuación no solamente fue brillante, sino que se vio favorecida por uno de esos sucesos que sencillamente no se pueden planear. El segundo tema, «Bad», es una canción que a mí me aburre bastante pero que se convirtió de repente en algo sensacional. ¿Cómo es posible? Veamos: a mitad del tema, Bono empezó a hacer gestos a los miembros de seguridad, al parecer pidiendo que acercasen a alguien del público. Pensando que Bono quería subir a alguna chica al escenario, sacaron a una de las primeras filas, pero el cantante la ignoró mientras continuaba señalando y haciendo gestos cada vez más frenéticos. Finalmente saltó al cúmulo de fotógrafos, ante el desconcierto de la organización, y siguió gesticulando para indicar a quién quería que le acercasen. Mientras tanto, sus compañeros de banda, atónitos, seguían repitiendo la misma secuencia de acordes una y otra vez (aunque U2 tenían previstas tres canciones, consumirían buena parte de su tiempo con este incidente y no pudieron tocar la tercera).

Lo que nadie sabía en aquel momento es que Bono había visto a una chica que estaba a punto de ser arrollada por la multitud y lo estaba pasando realmente mal, algo de lo que nadie más se había dado cuenta. La muchacha, que tenía solamente quince años, diría más tarde que se estaba asfixiando y que Bono, al verla y solicitar su rescate, le había salvado la vida. Cuando finalmente los miembros de seguridad consiguieron llevar a la chica —afortunadamente ilesa— hasta el foso de fotógrafos, Bono la abrazó paternalmente y bailó unos instantes con ella, casi como un padre bailaría con su hija en el día de su boda, mientras las cámaras lo captaban todo para asombro de los espectadores. Aunque nadie conocía el trasfondo de lo que estaba pasando, una sensación extraña se transmitió a través de las pantallas de televisión y millones de televidentes se sintieron emocionados en sus casas sin saber exactamente por qué (está claro que hay contextos que se transmiten de modo inconsciente). El abrazo entre Bono y la chica resultó inesperadamente escalofriante, una de las pocas cosas verdaderamente espontáneas que le he visto hacer a Bono en un concierto. Joan Baez, que estaba en su hotel viéndolo a través de la televisión, demostró ser muy perceptiva cuando escribió en su diario una acertada descripción del suceso: «ha sido un momento íntimo que ha tenido lugar ante miles de personas».

El abrazo de Bono a una chica recién rescatada de entre el público dio la vuelta al mundo.

Bono despidió a la chica con un cariñoso beso y regresó al escenario para terminar la canción, que ahora había ganado una nueva intensidad al convertirse en banda sonora de aquellos instantes tan emotivos. U2, como digo, tuvieron que retirarse sin interpretar el tercer tema, pero aquellos mágicos minutos multiplicaron su popularidad por mil. No es cierto que el Live Aid «lanzase» la carrera de U2 como a veces se dice, porque su carrera estaba ya en pleno ascenso, pero sí es verdad que los rodeó de una aureola de grandeza de la que solamente gozan un puñado de bandas en cada generación y que sin esa actuación, quizá no hubiesen adquirido nunca. Aún diré más: de no ser por otro grupo que iba a actuar poco después, U2 se hubiesen convertido en los reyes del Live Aid.

Texto : Emilio de Gorgot.